Testimonios

Decía Baudelaire que lo que caracteriza al arte de la modernidad era que los literatos querían pintar, los poetas musicar y los músicos esculpir, advirtiendo que hay espacios que metafóricamente pueden transitarse…
En esta necesidad que nos acompaña siempre a los artistas de desnudar los abismos de nuestra conciencia y revelar poéticamente la complejidad de nuestra inteligencia, de nuestra sensibilidad y nuestra imaginación…propuestas románticas como la del movimiento ligalismo nos habla de toso un mundo de intenciones: aliar, alear, amarrar, anudar, asociar, aunar, conciliar, emparejar, enamorar, unir, vincular…y como herramienta, el arte…esa mística que nos da una mirada poderosa sobre la realidad, la posibilidad de interpretarla y cambiarla.

Artista, licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid

Siempre me ha interesado la Ciencia y el Arte; pero nunca asocié ambas disciplinas hasta que conocí el Ligalismo, y las personas ligadas a este movimiento me hablaron de ello. A partir de ese momento, me di cuenta de que llevaba practicando el ligalismo desde hacía tiempo, y no dudé en unirme al movimiento desde el inicio. Ahora lo aplico en mí día a día, además de observarlo de forma continua a mi alrededor.
Como investigadora, buena observadora, activista y amiga de la cooperación, definiría el ligalismo como: “la disciplina que aúna ciencia y arte para mejorar la sociedad, con fines divulgativos, que sirve de enlace de unión entre las personas, los artículos científicos, las preguntas que nos hacemos día a día, las preguntas que se hacen los científicos, los problemas sociales y además lo hace embelleciéndolo todo con la energía y estética del arte, para hacerlo más atractivo y que por tanto, pueda llegar a más gente y tenga una mayor difusión e impacto”.

Dra. en Química y cooperante

Dicen que el arte está relacionado con la emoción. Con sentir algo que te remueve por dentro cuando estás observando algo que te emociona, como si te conectase con una parte casi mágica, que fue creada para un propósito transcendente. En muchas ocasiones el arte nos cautiva y nos lleva a reflexionar sobre qué pensó el autor cuando creó una obra determinada. Y en las mejores ocasiones, nos olvidamos del autor y nos centramos en disfrutar de la obra de arte como si fuese un mundo paralelo por explorar, sin importar su origen, sino el destino a donde nos lleve. El arte en la ciencia es justo así.
Tengo la teoría que todo científico enamorado de la ciencia es capaz de ver arte en los pequeños detalles de su día a día. Mirar una colonia de bacterias a través de un microscopio significa entre otras cosas observar una coreografía improvisada llamada “movimiento browniano”. Las bacterias se mueven aleatoriamente por la gota de agua en la que flotan. Pero lo hacen de manera tan ordenada que parece estar previamente ensayado, como si no dejasen nada al azar. Y si nos alejamos de los prejuicios y los estereotipos frente a estos pequeños organismos, resulta absolutamente hipnótico y hermoso.
A una escala mucho más “macro”, los científicos que estudian el universo se entusiasman mirando movimientos de ondas invisibles al ojo humano o planetas que están a miles de años luz. Las fotografías que toman los telescopios espaciales son verdaderas obras de arte, en las que los científicos no solo ven belleza, sino significado. Escuchar a un científico que estudia las tormentas solares hablar de cómo se forman o cómo afectan a nuestra vida, es una forma diferente de escuchar recitar una poesía. Las ideas fluyen con el objetivo de comprender el Universo, pero también consiguen, a través del nuevo conocimiento, sacar toda la belleza que hasta ese momento nos había estado oculta.
Cuando miramos un poco más cerca, dentro de nuestro propio cuerpo, el arte y la ciencia se fusionan en puro sentimiento. El dolor, la alegría, la tristeza… nuestras neuronas nos conectan o nos desconectan de todo lo que podemos sentir. Son las que nos llevan a sentir el arte. Nuestro cuerpo tiene la increíble capacidad de curarse o de herirse a sí mismo. Y durante todo ese proceso, la ciencia lucha contra la propia naturaleza en una épica batalla que supera cualquier cuadro bélico jamás pintado.
Es curioso pensar cuántos de los científicos que conozco son aficionados o apasionados de la fotografía. Como si quisieran capturar cada uno de los momentos en los que han sentido el arte de lo que están viendo o estudiando. Algunos de ellos tienen un talento excepcional para captar la naturaleza de una forma salvaje o hermosa, más allá de la trascendencia de sus observaciones. Por eso, en muchos congresos científicos existen concursos de fotografía científica, en los que el objetivo no es lanzar un descubrimiento o plasmar un hito científico, sino simplemente deleitarse con la belleza y el arte que hay en un determinado campo de estudio.
Sin duda el ligalismo lleva mucho tiempo viviendo en los científicos. Y todo el que se acerque a la ciencia a través de la emoción que nos genera a muchos de nosotros, se acercará también al arte que siempre la acompaña de cerca.

Doctora en Microbiología ambiental. Presidenta de ECUSA en Washington DC (Científicos Españoles en Estados Unidos)

La colaboración multidisciplinar en el ámbito de la conservación y restauración de bienes culturales es imprescindible para garantizar la permanencia de la identidad y cultura de un pueblo. En la actualidad se ha comprendido la importancia de conocer la composición química de los materiales y de los agentes causantes del deterioro en patrimonio, para su preservación. El conservador-restaurador está adquiriendo mayor conocimiento científico para solicitar a cada experto de las distintas disciplinas científicas los análisis necesarios y la información que se desea obtener para construir la historia de un bien, así como el uso adecuado de materiales en cada intervención.

imparte docencia en el grado en Bellas Artes y en el de Conservación Restauración en la Universidad de Granada

Ligalismo es todo: menos una definición. Así podría empezar mi parte en el tratado que, sin mucha experiencia en la temática de la ciencia, me quedo embriagado con actos artístico-científicos como el caso Vantablack. Cómo no juntar Naturaleza con Arte, si hay más branding en las piezas producidas por un haya que en cualquier otra abstracción no natural. Qué podría ser de la música o la poesía sin la incorregible matemática que la compone…
Vamos a buscar juntos ese placer colaborando entre ramas. Bebiendo los unos el vino de los otros, hasta quedarnos sin reservas en la bodega. Hermanarse en el amor libre del Arte es la solución… no obstante: qué voy a decir yo: si predico en la literatura un movimiento llamado «hanekismo».

Poeta, escritor y artista plástico

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